El primero es María de las Nieves. Así me pusieron cuando nací, y así figuro en mi carné de identidad. Supongo que debía resultar chocante ver a un gorgojo con un nombre de tanta envergadura, pero lo cierto es que nunca me llamaron así.
El segundo es Many. Así me dicen mi familia y todas las personas que entraron en mi vida antes de que cumpliera diecisiete años. Es el nombre que llevo en el corazón, porque lo eligió mi madre para mí; y es el nombre que me liga con todo lo entrañable y lo íntimo. Oírlo pronunciar me emociona.
Y el tercero es Nieves. Empiezo diciendo que a mí este nombre me encanta. Me gusta su sonoridad; lo que denomina; que lo llevaba mi abuela... Comencé a usarlo en la Universidad, después de decidir quitar el María a mi nombre primigenio; y siento que me representa ante el mundo. Él y yo formamos un todo, y nos imprimimos carácter y personalidad recíprocamente.
En fin, amigos: que como veis, mi nombre me gusta.
Y para acabar os diré que mi vida pública y mi vida privada están tan diferenciadas y son tan impermeables que no es posible que alguien de una de ellas me llame por el nombre que corresponde a la otra. Me parecería una impostura; no lo soportaría.
Fins aviat!

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