miércoles, 23 de julio de 2014

¡Jódete, Cipriana!


En cuanto leyó mi último escrito, la sabia Cipriana, dejando un rato de pontificar, vino a casa y me enmendó la plana. Según dijo, en dicho escrito yo había cometido una falta garrafal, propia de zotes: había puesto “simpar” en lugar de “sin par”. Una, que es como es (insegura y dubitativa), enseguida pensó que Cipriana estaba en lo cierto y se abochornó; pero hete aquí que a esa una se le ocurrió consultar el diccionario antes de que la bienintencionada amiga se fuera a su casa, y descubrió que se admiten las dos grafías.

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