Con tanto calor y tanta humedad estoy para el arrastre.
Solamente encuentro alivio de madrugada, cuando el aire que corre de la galería
al balcón atraviesa mi cuerpo. Entonces me siento fenomenal; tanto, que me
pongo a hacer ejercicio. Mientras me muevo con una gracia simpar, oigo la
radio. Me entero de todos los aconteceres habidos y por haber, y cuando acabo
soy una mujer tremendamente informada. Luego desayuno, y si puedo duermo un
rato.
lunes, 21 de julio de 2014
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