Apartar la vista del prójimo cuando cae en una situación ridícula o ayudarlo si por un percance lo necesita es un comportamiento demodé; hoy, lo que priva, es grabar el hecho con el teléfono móvil y colgarlo en la Red para disfrute general.
Es difícil aceptar que cuando tropiezas y te caes, o una ráfaga descubre tu ropa interior, o tu semblante refleja la angustia que te produce el no poder llegar a fin de mes, o le prodigas caricias a tu pareja, haya siempre en las inmediaciones una persona provista de un móvil dispuesta a captar las imágenes. Ni que decir tiene que si te hicieras un chichón, el golpe de aire pusiera a la vista tus partes pudendas, padecieras un ataque de ansiedad o las caricias fueran a más, la visión "molaría mogollón".
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario