Este escrito lo hice en un tiempo en el que el dolor no me dejaba respirar.
Un lobo, una cabra y una col
Mi padre, a veces, para probar nuestro ingenio, nos proponía enigmas y acertijos. Recuerdo que muchos los acertábamos enseguida, pero alguno se nos resistía, y nos costaba dar con su solución. Hubo uno en concreto que nos tuvo pensando y repensando bastante rato: fue aquél del barquero que tenía que transportar, de uno en uno, una col, una cabra y un lobo de una orilla de un río a otra. Se trataba de averiguar en qué orden los tenía que pasar, sabiendo que, caso de estar juntos en algún momento, el lobo se comería la cabra y la cabra la col. Por supuesto, al fin lo resolvimos.
Tengo una fotografía en la que estamos las tres hermanas mayores con cara de meditadoras. Aunque es cierto que es nuestra cara habitual (buena prueba de ello son las arrugas que tenemos en el entrecejo), ¿por qué no creer que esta foto se hizo cuando estábamos intentando resolver el problema anterior?

No hay comentarios:
Publicar un comentario