domingo, 2 de abril de 2017

El libro rojo


Las tapas del libro eran rojas como la sangre y el arrebol; y como también eran suaves, invitaban a acariciarlas. La autora lo había colocado encima de una mesa, y cada vez que lo veía, experimentaba el deseo de cogerlo entre sus manos y mirar en su interior.
El libro y la autora habían sido la misma cosa durante el proceso de creación. Pero ahora que el libro iba a salir al mundo, la autora sentía que iba a dejar de pertenecerle; que a partir de ese día, el libro sería de todo aquel que lo quisiera leer.

No hay comentarios: