El gran P., en su escrito de hoy, nos habla de una relación sexual esporádica. Lo hace en primera persona, y ni se molesta en aclarar si la historia es real o ficticia. Hace bien: no lo necesita; su reputación no va a sufrir merma.
En cambio, me pregunto cuántas de nosotras nos atreveríamos a hablar de un tema similar con el mismo desparpajo. ¿Seríamos capaces de despojarnos de nuestra condición de maduras respetables? Me imagino que empezaríamos la historia aclarando que todo era fruto de nuestra imaginación; y por supuesto, el hecho lo contaríamos en tercera persona.
Y aún así, por escribir de semejantes cosas, pasaríamos a la situación de sospechosas en la mente de toda persona prejuiciada que anduviese por aquí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario