viernes, 20 de noviembre de 2015

Viaje al centro del glamour


Los miércoles tengo cita con el mundo del glamour. Con esto quiero decir que me compro una revista de papel cuché y me adentro en sus páginas.
En mi revista sólo sale gente de alcurnia y famosos con clase, pero confieso que, como sus vidas y lo que puedan decir no me interesa en absoluto, obvio la letra pequeña y me voy directamente a los titulares, las fotos y los pie de foto.
Los reportajes sobre mansiones suntuosas siempre me parecen obscenos; sobre todo cuando la dueña del casón, ataviada con vestidos de alta costura y joyas carísimas, es presentada como una gran benefactora de los pobres. En este punto siempre me sorprendo de que el mundo soporte tal desigual reparto de la riqueza; y así, entre asombrada y perpleja, sigo adelante.
Unas páginas más allá, me encuentro a las reinas del glamour en un velatorio. Están perfectas con sus ropas de medio luto y sus semblantes serios; pero no pueden opacar a la mujer del finado. Ésta, la viuda, está guapísima, de lo más chic. Con un vestido negro y un collar de perlas, es el súmmum de la elegancia. A mí no me extrañaría que hubiera más de una deseando que le pasara lo mismo, para poder lucir igual. 
También os podría hablar de los estirones, el bótox y el Fotoshop; pero... ¿para qué?

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