El año pasado, al volver de vacaciones, entré en este blog. Lo hice porque necesitaba dar salida a mis escritos y éste me pareció un buen lugar para ello. Cuando coloqué el primero (Margarita y el estrés), quedé encantada con vuestra respuesta. No sólo porque muchos de vosotros lo leísteis, sino también porque vuestros comentarios fueron cálidos y acogedores (y muy generosos). Leyéndoos, enseguida me percaté de que estaba entre gente culta e inteligente, y necesité conoceros en persona. Cuando os tuve delante (a los que os tuve), no me defraudasteis, y me sentí honrada con vuestra amistad.
Ahora, me encuentro con que revive una discordia que por lo visto viene de lejos y que amenaza con hacer saltar por los aires este lugar mágico de encuentro. Creo que los contendientes deberían dirimir sus asuntos en privado o ignorarse para siempre. También creo que si, mirando a una persona a los ojos o leyendo lo que escribe, descubres su alma, acabas viéndolo de otra manera y puedes pasar por encima de cualquier diferencia.
sábado, 11 de julio de 2015
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario