jueves, 18 de septiembre de 2014

Ahuyentar la desazón


Creedme: lo mejor para ahuyentar los miedos que nos aquejan a nuestra edad es leer, escribir y limpiar la casa. Lo sé por experiencia. Yo, cuando presiento que me va a entrar la desazón, me enfrasco en una de estas tres actividades y espero que escampe.
A leer me acostumbraron mis padres. Se lo agradezco infinito porque con ello me hicieron libre. Los libros, además, me han dado satisfacciones a tutiplén y me han acompañado siempre.
A escribir aprendí yo sola. Lo hice representándome el vocabulario como un gran mecano con miles de piezas –palabras- por engranar. A partir de esta visualización, pergeñar un escrito pasó a ser relativamente fácil: bastaba con armar determinadas piezas del mecano y añadir una pizca de talento, otra de fantasía y mucha ilusión.

Y sobre la limpieza de la casa os diré que, de cuando en cuando, conviene hacerla; que su ejecución relaja la mente; y que (y esto es para los amantes del lenguaje) en algunos pueblos de Cádiz a las bayetas las llaman aljofifas.

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