miércoles, 3 de septiembre de 2014

El movimiento de las hormigas


¡Hola a todos!

Estoy en mi pueblo; de vacaciones. El lugar no es nada del otro mundo, pero es donde está mi memoria. En los contornos abundan las viñas y los trigales, y como estamos a gran altura, el sol no se puede aguantar. Durante el día andamos pegados a las paredes de las casas buscando la sombra, y por la noche refresca tanto que necesitamos una manta para dormir. Los días transcurren más o menos igual, pero yo no me aburro nunca. Me encanta madrugar y salir al patio a contemplar las estrellas; recibir a vecinos más provectos que yo que me hablan de mis padres y de mi niñez; e ir al campo y ver lo esplendorosa que está la uva. Amigas que tienen huerto y gallinas me traen hortalizas y huevos cuando vienen a visitarme; y yo con ellos hago tortillas y ensaladas que suelo acompañar con cuerva y buenos boleros.

El trato con la gente es fácil y sencillo, y aunque la veo tres o cuatro veces al día, no llegaré a cansarme de su presencia porque mi estancia en el pueblo se acabará antes.

Leo mucho y también escribo; y cuando necesito pisar asfalto o meterme un chute de aire contaminado, me voy a la ciudad a pasar la tarde.

¡Hasta pronto!

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