sábado, 7 de junio de 2014

La vampiresa y el pipiolo


En una ocasión, Conchita intentó ligar con el hermano de Maribel. Fue un domingo de primavera en la casa que los padres de ésta tenían en la playa. Conchita salió al jardín y se encontró al joven amodorrado en una tumbona. Embriagada con el calor del sol y el olor de los narcisos, se acercó a él, y al ver su cuerpo serrano tan de cerca, la libido se le disparó. Saberlo poco ducho en las artes amatorias la excitaba todavía más… estaba al borde del clímax.

Cuando el pipiolo abrió los ojos y vio a la bella con el vestido de entretiempo abierto de arriba abajo y sus encantos apenas cubiertos con un sucinto biquini, le entró un acoquinamiento tremendo. Novato al fin y al cabo, no sabía qué hacer para salir del apuro; pero en eso llegó su hermana y se acabó el enredo.

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