miércoles, 21 de marzo de 2018

Ni fu ni fa


A mí, el hecho de cumplir sesenta y cinco años próximamente, ni fu ni fa. Quiero decir que, después del trauma que me supuso cambiar de década, ahora transito por ella con bastante indiferencia. No voy proclamando mi edad a diestro y siniestro, aunque tampoco la escondo.
Conozco a personas que hace equis tiempo me llevaban diez años y ahora dicen que son de mi quinta e incluso más jóvenes. Yo las escucho sonriendo y me digo que estos casos son milagros que ocurren; y que, como tales, no se pueden explicar.
No considero que cumplir años sea (como dicen algunos) una bendición de Dios, pero tampoco lo juzgo una tragedia. Además, como salvo que estés muerto es algo que te va a ir sucediendo indefectiblemente, mejor tomárselo con filosofía y sentido del humor.
Lo único que me ha fastidiado a veces es que, por ser la primogénita de una familia numerosa, siempre he sido “la mayor”. En este sentido he envidiado a mi hermana postrera porque, hasta en su senectud, seguirá siendo “la pequeña”.
En fin, que lo que tengo pensado para mi nuevo año es no decaer y seguir buscando la sabiduría.

No hay comentarios: