Si el domingo, cuando dan el segundo toque a misa, estás en
la plaza, verás pasar a tres personas de lo más extravagante, seguidas a corta
distancia por otra con aspecto normal y actitud sumisa.
Si intrigado le preguntas a algún paisano sobre este grupo
tan extraño, te dirá que las dos mujeres y el hombre que van delante son los
últimos descendientes de una familia noble a los que llaman “los Señoritos”, y
que la mujer rechoncha que va detrás es la criada. Y si a poco entras en la
iglesia, verás al ilustre trío sentado en el primer banco y a la fámula
arrodillada tras ellos dándoles conversación. Y así estarán hasta que empiece
la misa.

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