La dosis de locura que todos necesitamos para mantenernos cuerdos yo la consigo escribiendo. Y ahora, después de esta aclaración, voy a exponer mi texto...
Fantasía recurrente
Cuando la estabilidad y el equilibrio me abruman y no puedo respirar, me imagino bailando y encuentro consuelo. En mi fantasía estoy en un entoldado; la noche de San Juan. En el escenario está Moncho susurrando un bolero y en la pista yo, en medio de la gente, girando y girando sin parar. La realidad gira conmigo... cada vez más deprisa; y el confeti y las serpentinas invaden el aire y lo cubren todo. Me voy sintiendo eufórica, desinhibida, y entro en una especie de estado psicodélico donde todo es luz y color, y las cosas se perciben de distinta manera. Luego viene el clímax, y después, la vuelta a la realidad y a la vida ordinaria.
P.D. Quizá penséis que un bolero susurrado no es el acompañamiento adecuado para un viaje de este tipo, pero no se que deciros. A mí me gusta todo: el bolero susurrado y el escupido; la música americana de los cuarenta-cincuenta; Leonard Cohen y Moustaki... pero en las fantasías ya se sabe...

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